FORMA DE VIDA

Siendo Revilla de Pomar un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, nunca faltaba quehacer para los hombres, mujeres e incluso niños, pues desde muy jovencitos tenían que ayudar en el campo.

Las actividades económicas tradicionales de esta zona fueron la agricultura y la ganadería, siendo la primera la base principal. Las tierras dedicadas al cultivo no eran muy numerosas y formaban pequeñas parcelas, que estaban en relación con una economía de subsistencia amenazada continuamente por una mala cosecha.

AGRICULTURA

Los cultivos más característicos fueron los cereales, teniendo el trigo la primacía, y la patata  (sobre todo de siembra),  siguiéndole en importancia la cebada, avena y forrajes como la alfalfa, para alimento del ganado. El trabajo del campo era variado y ningún agricultor realizaba a lo largo del año la misma labor, pues es un ciclo continuo orientado por las cosechas. 

La faena agrícola comenzaba a principios de otoño con el arado de las tierras y la preparación de la sementera; este trabajo se llevaba  a cabo con el arado de cama o arado romano. En los meses de octubre y noviembre, después de las primeras lluvias, se procedía a la siembra del grano; a parte del arado, también se usaban las "gradas" para allanar la tierra arada, y a veces para cubrir las semillas y  el estiércol con tierra; en ésta época comenzaban las matanzas de los cerdos para que los fríos otoñales e invernales facilitaran su conserva;

Durante el invierno, en las faenas del campo, existía un paro, pues éstas se simplificaban al máximo por ser el momento de la germinación del cereal. Los hombres, al ver disminuida su actividad, se dedicaban al arreglo y a la elaboración de herramientas como "horquillas", "rastrillos" y "zoquetas" (pieza de madera a modo de guante, con que los segadores se resguardaban los dedos meñique, anular y corazón de la mano izquierda del corte de la hoz).  

Dentro de las labores  artesanales, uno de los trabajos principales era la fabricación de recipientes para almacenar el grano y dar de comer a los animales. Estos cestos recibían el nombre de "nasas", "escriños" y "corras",  de diferente tamaño y forma, según la utilización que de ellos iban a hacer. Tejían la paja de centeno con zarza y mimbre; el proceso comenzaba partiéndola longitudinalmente y para que tuviera "correa" (flexibilidad) la metían en agua. Las mujeres se dedicaban a hilar y tejer la lana obtenida de sus ovejas; con ella hacían costales y sacos para el transporte del grano. 

Llegados los meses de mayo y junio, cuando el cereal crece y las malas hierbas comienzan a robarle el jugo de la tierra, se procedía a realizar la operación de la escarda, labor que era ejecutada en la mayoría de los pueblos por las mujeres, mediante el uso de la azada o escardadera. 

A mediados del verano el cereal ya había madurado y estaba listo para ser recogido. En la faena de la siega y recogida participaban jornaleros ("agosteros") de pueblos cercanos y de otras regiones como Galicia; trabajaban a destajo y, una vez terminada la labor, regresaban a sus casas. Segada la espiga se ataba en gavillas y se transportaban a las eras, donde la mies era extendida para poder ser trillada (ver tradiciones y cultura ). 

Para esta operación se utilizaba el trillo, que se arrastraba sobre la paja; consistía en un tablón o tablones ensamblados con trozos de pedernal duro y cortantes, encajados en la parte inferior, servían para cortar la paja y separar el grano. En la parte delantera sobresalían unas argollas de hierro a las que se ataba una cuerda, para que vacas de labor o caballerías arrastraran el trillo; un hombre sentado sobre él lo hacía dar vueltas pasando sobre la mies, para dar más peso se colocaban encima unas piedras grandes. Unos trabajadores iban detrás volteándola con horquillas para que el desgrane fuera completo.

Tenían luego lugar el aventado y el cribado, con lo que el grano quedaba limpio. Para el transporte se utilizaban los carros, que tenían como características más importantes el ser largos, estrechos y pesados, de ruedas radiadas. El animal de tracción más usado era el buey o vaca de labor, en muy raras ocasiones se empleaba la caballería; para atar a las vacas se utilizaba "el yugo cornal" que las uncía por los cuernos. 

Durante la recogida de la paja, los vecinos se ayudaban unos a otros, esta labor se realizaba por la noche, cuando el calor era menos sofocante. Después de meter unos cuantos carros se solía hacer una pausa en el trabajo y para reponer fuerzas tomaban la ..parva", consistente en orujo con pan y galletas. Esto lo repetían a lo largo de la noche dos o tres veces. Al terminar la tarea, ocho o nueve de la mañana, el dueño de la casa les invitaba a comer para ir después cada uno a dormir a su casa. 

Este ciclo se repetía año tras año sin sufrir variaciones importantes. La situación del campo en la actualidad ha mejorado considerablemente debido a los avances técnicos producidos en los últimos veinte años, sobre todo con la incorporación de maquinaria agrícola más perfecta y el uso de abonos más productivos, aunque aún sigan dependiendo de los ciclos naturales. Los cereales han sido sustituidos por el cultivo de la patata en gran parte de la zona. 

GANADERIA

Revilla de Pomar corresponde a una zona semi-ganadera que junto a la agricultura formaban su base económica. El ganado más abundante siempre ha sido el vacuno y aunque no era de raza selecta, no dejaba de ser productiva, sobre todo para los trabajos agrícolas. La explotación la realizaban de dos formas: pastoreo en pequeña escala y tenencia de animales en la propia casa. La vaca ha formado parte de los dos tipos de explotación. Pastor

El pastoreo corría a cargo de uno o varios hombres asalariados, que eran contratados por los vecinos y a los que se encargaba el cuidado de toda la cabaña. A estos hombres se les llamaba "motriles" o "pínches", a veces las mujeres también se ocupaban de estos menesteres.

 La actividad pastoril quedaba reflejada en otros aspectos de la vida, como era el aprovechamiento de las pieles, cueros y lanas, materiales que utilizaban para la confección de vestidos rústicos, y en la fabricación de morrales, bolsas y hondas que completaban su atavío. 

La tenencia de animales en la casa estaba en parte relacionada con las tareas agrícolas porque el empleo de los bueyes y de la vaca de labor como animales de tiro estaba muy generalizado. El ganado porcino y las aves se limitaba al consumo casero. En la actualidad la cabaña ganadera ha sido sustituida por moderna maquinaria que facilita y acelera el trabajo, quedando únicamente las vacas que están  especializadas para la obtención de leche. 

Nota: he tomando como referencia el libro:  La Montaña Palentina, de Gonzalo Alcalde Crespo